La traducción no conoce de sectores: bien se puede traducir
una novela policiaca, un catálogo de piezas de automóvil, una sentencia
judicial o el prospecto de un medicamento.
Con la informática ocurre lo mismo: todo se gestiona mejor
con la ayuda de un programa informático, e incluso el entretenimiento está cada
vez más informatizado.
Para los traductores que busquen nuevos sectores en los que
especializarse o adentrarse, la informática es un filón inagotable, dentro del
cual tenderán también a especializarse, debido a la inmensa cantidad de
terminología de distintos sectores que tiene cabida en las traducciones
informáticas.
Sin embargo, todas las traducciones relacionadas con la informática,
sean del sector que sean, requerirán de un dominio técnico básico de ciertos
lenguajes de programación, programas especializados o generales (como Excel) o
incluso programas específicos del cliente, según el caso.
Hay tantas maneras de trabajar a la hora de localizar un producto
informático como empresas, por lo que lo importante es que el traductor se
maneje con soltura con el ordenador, que tenga una buena conexión a internet y
muchas ganas de aprender.
Veamos algunos grupos de empresas o productos informáticos
que pueden interesar a los traductores:
Grandes empresas de software
Normalmente, las grandes empresas como Microsoft, Apple o
Adobe (por citar algunas) cuentan con su propio departamento de localización.
Es decir, no trabajan con agencias ni con autónomos externos, sino que
contratan directamente (o subcontratan) a su plantilla de
traductores-localizadores, que trabaja en sus oficinas y, por lo general, con
unas medidas de seguridad y confidencialidad muy estrictas.
Esta puede ser una opción muy interesante para aquellos
traductores que deseen trabajar in-house.
Las centrales de estas empresas, en su mayoría, se encuentran en California, y
sus filiales en Europa, en Irlanda (Microsoft, Google…). Por supuesto, podemos
encontrar oficinas de estas grandes empresas en otras muchas ciudades europeas
(París, Barcelona, Londres…).
Videojuegos
El sector de los videojuegos, a pesar de la piratería, sigue
moviendo cifras de infarto cada año. Debemos recordar que no sólo los propios
fabricantes de consolas (Nintendo, Sony, Microsoft…) crean videojuegos, sino
que, de hecho, la gran parte de ellos se crean en empresas especializadas, como
EA (Los Sims), Blizard (WOW) o Ubisoft (Assassins’ Creed), por nombrar sólo
algunas.
Estas empresas funcionan de forma muy parecida a las
anteriores, ya que suelen ser muy cuidadosos con las personas que tienen acceso
a sus juegos antes del lanzamiento.
Aplicaciones para móviles
Hay infinidad de aplicaciones, y casi tantas empresas que
las crean. Hay algunas grandes (como King, creadora de Candy Crush, con
estudios en cinco ciudades y oficinas en otras tres), pero la gran mayoría son
pequeñas o muy pequeñas, lo que no implica que su producto no sea interesante
para varios países y, por tanto, susceptible de ser traducido.
Hardware
Las empresas dedicadas a la fabricación de hardware no
suelen requerir de localizadores, sino de traductores técnicos especializados
que puedan trasladar los manuales de usuario, páginas web, foros de consulta,
etc. a los idiomas de los distintos mercados en los que venden sus productos.
Software a medida
En principio, este sector sería uno de los menos
interesantes para los traductores, pues se entiende que la empresa
desarrolladora creará un producto a medida para su cliente y, por tanto, en su idioma.
No obstante, puede darse el caso de que el cliente requiera que su programa
esté en varios idiomas, sobre todo si tiene oficinas, fábricas o proveedores en
otros países.
También es posible que la empresa de software decida
utilizar ese desarrollo (si el contrato con su cliente se lo permite) para
crear un producto comercial, con lo cual la localización puede ser una opción
más que interesante.
Páginas web
Aunque este es un producto de software, es quizás el ámbito
de la informática en el que los traductores pueden verse más alejados de las
empresas desarrolladoras, pues es habitual que no sea el desarrollador quien
contrate al traductor, sino el dueño de la web.
En estos casos, sobre todo si la cantidad de texto es muy
grande o el contenido es dinámico, es recomendable que el traductor pida
permiso a su cliente para ponerse en contacto con la empresa desarrolladora
para que entre los dos se establezca la forma más conveniente de abordar la
traducción, pues es posible que en la fase de desarrollo se haya preparado el
código para su localización o que puedan dar acceso al traductor a la base de
datos, lo que facilita enormemente el trabajo en muchas ocasiones.
Tiendas on-line
Las tiendas on-line son un tipo especial de página web en
cuanto a su traducción, por lo variable de su contenido.
Dependiendo del tamaño de la empresa que gestione la tienda
podemos encontrar diversas maneras de afrontar la traducción: departamento
interno de traducción, servicio externalizado (como Amazon, por ejemplo),
empleados traductores que hacen además otras tareas (normalmente también
relacionadas con los idiomas), empleados de la propia empresa (no traductores)
que se encargan de traducir el contenido de la web o, directamente, traducción
automática.
En cualquier caso, estos clientes requieren de mucho tiempo
y esfuerzo si queremos hacer una traducción de calidad, sobre todo si su oferta
es amplia.
Si son tiendas especializadas (como artículos para bebés,
motos o fotografía, por ejemplo), la terminología suele repetirse y, cuando se
lleva un tiempo trabajando para este cliente y se conocen los productos que
suelen ofertarse, el trabajo se vuelve más fácil.
Sin embargo, cuando se trata de una tienda con una oferta
muy amplia, podemos encontrarnos con artículos nuevos cada día y puede que haya
que dedicar mucho tiempo dedicado a la documentación.
En resumen, el traductor tiene multitud de opciones si
quiere incorporar empresas relacionadas con la informática a su cartera de
clientes, siendo ya decisión de cada uno a qué tipo de clientes o sectores
quiere dirigirse.