martes, 18 de febrero de 2014

EL SECTOR INFORMATICO COMO FUENTE DE INGRESOS PARA TRADUCTORES

La traducción no conoce de sectores: bien se puede traducir una novela policiaca, un catálogo de piezas de automóvil, una sentencia judicial o el prospecto de un medicamento.

Con la informática ocurre lo mismo: todo se gestiona mejor con la ayuda de un programa informático, e incluso el entretenimiento está cada vez más informatizado.

Para los traductores que busquen nuevos sectores en los que especializarse o adentrarse, la informática es un filón inagotable, dentro del cual tenderán también a especializarse, debido a la inmensa cantidad de terminología de distintos sectores que tiene cabida en las traducciones informáticas.

Sin embargo, todas las traducciones relacionadas con la informática, sean del sector que sean, requerirán de un dominio técnico básico de ciertos lenguajes de programación, programas especializados o generales (como Excel) o incluso programas específicos del cliente, según el caso.

Hay tantas maneras de trabajar a la hora de localizar un producto informático como empresas, por lo que lo importante es que el traductor se maneje con soltura con el ordenador, que tenga una buena conexión a internet y muchas ganas de aprender.

Veamos algunos grupos de empresas o productos informáticos que pueden interesar a los traductores:


Grandes empresas de software

Normalmente, las grandes empresas como Microsoft, Apple o Adobe (por citar algunas) cuentan con su propio departamento de localización. Es decir, no trabajan con agencias ni con autónomos externos, sino que contratan directamente (o subcontratan) a su plantilla de traductores-localizadores, que trabaja en sus oficinas y, por lo general, con unas medidas de seguridad y confidencialidad muy estrictas.

Esta puede ser una opción muy interesante para aquellos traductores que deseen trabajar in-house. Las centrales de estas empresas, en su mayoría, se encuentran en California, y sus filiales en Europa, en Irlanda (Microsoft, Google…). Por supuesto, podemos encontrar oficinas de estas grandes empresas en otras muchas ciudades europeas (París, Barcelona, Londres…).

Videojuegos

El sector de los videojuegos, a pesar de la piratería, sigue moviendo cifras de infarto cada año. Debemos recordar que no sólo los propios fabricantes de consolas (Nintendo, Sony, Microsoft…) crean videojuegos, sino que, de hecho, la gran parte de ellos se crean en empresas especializadas, como EA (Los Sims), Blizard (WOW) o Ubisoft (Assassins’ Creed), por nombrar sólo algunas.

Estas empresas funcionan de forma muy parecida a las anteriores, ya que suelen ser muy cuidadosos con las personas que tienen acceso a sus juegos antes del lanzamiento.

Aplicaciones para móviles

Hay infinidad de aplicaciones, y casi tantas empresas que las crean. Hay algunas grandes (como King, creadora de Candy Crush, con estudios en cinco ciudades y oficinas en otras tres), pero la gran mayoría son pequeñas o muy pequeñas, lo que no implica que su producto no sea interesante para varios países y, por tanto, susceptible de ser traducido.

Hardware

Las empresas dedicadas a la fabricación de hardware no suelen requerir de localizadores, sino de traductores técnicos especializados que puedan trasladar los manuales de usuario, páginas web, foros de consulta, etc. a los idiomas de los distintos mercados en los que venden sus productos.

Software a medida

En principio, este sector sería uno de los menos interesantes para los traductores, pues se entiende que la empresa desarrolladora creará un producto a medida para su cliente y, por tanto, en su idioma. No obstante, puede darse el caso de que el cliente requiera que su programa esté en varios idiomas, sobre todo si tiene oficinas, fábricas o proveedores en otros países.

También es posible que la empresa de software decida utilizar ese desarrollo (si el contrato con su cliente se lo permite) para crear un producto comercial, con lo cual la localización puede ser una opción más que interesante.

Páginas web

Aunque este es un producto de software, es quizás el ámbito de la informática en el que los traductores pueden verse más alejados de las empresas desarrolladoras, pues es habitual que no sea el desarrollador quien contrate al traductor, sino el dueño de la web.

En estos casos, sobre todo si la cantidad de texto es muy grande o el contenido es dinámico, es recomendable que el traductor pida permiso a su cliente para ponerse en contacto con la empresa desarrolladora para que entre los dos se establezca la forma más conveniente de abordar la traducción, pues es posible que en la fase de desarrollo se haya preparado el código para su localización o que puedan dar acceso al traductor a la base de datos, lo que facilita enormemente el trabajo en muchas ocasiones.

Tiendas on-line

Las tiendas on-line son un tipo especial de página web en cuanto a su traducción, por lo variable de su contenido.

Dependiendo del tamaño de la empresa que gestione la tienda podemos encontrar diversas maneras de afrontar la traducción: departamento interno de traducción, servicio externalizado (como Amazon, por ejemplo), empleados traductores que hacen además otras tareas (normalmente también relacionadas con los idiomas), empleados de la propia empresa (no traductores) que se encargan de traducir el contenido de la web o, directamente, traducción automática.

En cualquier caso, estos clientes requieren de mucho tiempo y esfuerzo si queremos hacer una traducción de calidad, sobre todo si su oferta es amplia.

Si son tiendas especializadas (como artículos para bebés, motos o fotografía, por ejemplo), la terminología suele repetirse y, cuando se lleva un tiempo trabajando para este cliente y se conocen los productos que suelen ofertarse, el trabajo se vuelve más fácil.

Sin embargo, cuando se trata de una tienda con una oferta muy amplia, podemos encontrarnos con artículos nuevos cada día y puede que haya que dedicar mucho tiempo dedicado a la documentación.



En resumen, el traductor tiene multitud de opciones si quiere incorporar empresas relacionadas con la informática a su cartera de clientes, siendo ya decisión de cada uno a qué tipo de clientes o sectores quiere dirigirse.